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¿Pero que carajo es el rolido?
22 September, 2026

Trending topic: El Lactato

Imagen de ChatGPT 4 oct 2026, 18_25_39

El lactato está últimamente de actualidad en el mundo del deporte, pero antes de hablar de test, umbrales o rendimiento, vamos con una pequeña explicación de qué es realmente eso que nos ha acompañado durante tantos años a deportistas y entrenadores.

El lactato es una molécula que nuestro organismo produce continuamente y cuya concentración aumenta especialmente cuando se incrementa la participación de la glucólisis para obtener energía. Durante muchos años se simplificó su papel relacionándolo directamente con la falta de oxígeno, la acidosis y la fatiga. Hoy sabemos que la realidad es bastante más compleja y que el lactato no es simplemente ese “producto de desecho” al que durante tanto tiempo culpamos de todo.

kgavBNyoUC9TuIjOf_8yNzHcKrrNZAKWnAgXArE0U4_xoU0Bu72X154JGYxY8LorbbjmNJvpqmHxs3jC0Gm206QBIg55GWuClzofhNoldYJ_fjeCSkEgtjCl6_B5ZbdKBTrFnhxTxddCkeJ5R4Gn0vid1d_AlStcUQLY4EH9LL9uLJYwhSUrI4e_iX9eDRHtY digo que nos ha acompañado durante muchos años porque, en mi época como nadador, nos martirizaban con él.

Era casi una excusa perfecta para tirarnos de las orejas a los velocistas, mientras los fondistas solían sacar buena nota. Y luego estaba ese día especialmente duro en la oficina: el famoso “Test de Lactato”.

Las típicas 5-7 × 400, 200 o 100, progresando en ritmo hasta donde diera la mata y, entre medias, pinchazo en la orejita o en el dedo. Y otra vez. Y otra. Hasta acabar sin gota de sangre y casi sin sentir la oreja.

Después llegaban los resultados.

A los velocistas nos tocaba escuchar aquello de:

“Es que generas mucho lactato, estás mal entrenado”.

Y no sé por qué, pero yo nunca —o casi nunca— conseguí mejorar aquel feedback. A mí el lactato prácticamente “me salía por las orejas”.

Hay que ponerlo también en contexto: yo era un nadador de 50 metros al que ya le quedaban largos los 100. Menudo cambio he pegado con los años…

La interpretación entonces era sencilla: produces demasiado lactato, necesitas ser más aeróbico, producir menos y así podrás mantener esa velocidad durante más tiempo.

Pero con el tiempo hemos aprendido que, como casi todo en entrenamiento, depende del contexto, del deportista y de lo que estemos preparando.

No buscamos lo mismo en un velocista que en un mediofondista o en un deportista de larga distancia. Un velocista necesita una enorme capacidad para producir energía rápidamente y mantener el rendimiento durante esfuerzos de máxima intensidad. Un deportista de media distancia necesita encontrar otro equilibrio entre producción, utilización y aclaramiento del mismo. Y en resistencia nos interesa especialmente poder mantener la mayor intensidad posible conservando un estado metabólico suficientemente estable durante mucho tiempo.

Estoy simplificando mucho, porque detrás de todo esto hay bastante más fisiología, pero precisamente ahí está una de las claves:

Un valor de lactato aislado no nos dice demasiado si no conocemos el contexto en el que se ha producido.

Hoy, además, sabemos que el lactato no es simplemente un residuo que nuestro organismo necesita eliminar. Puede transportarse entre tejidos, reutilizarse como fuente energética y participa en diferentes procesos metabólicos y de señalización. Es decir, aquel “demonio” al que culpábamos de buena parte de nuestros males tenía bastante más que decir.

Hace ya tiempo adquirí un analizador de lactato. Y, curiosamente, no fue únicamente para hacer los clásicos test de lactato, sino para intentar responder una pregunta mucho más interesante: ¿El entrenamiento que estoy proponiendo está produciendo realmente la respuesta que busco?

Por ejemplo, me ha resultado muy útil para valorar determinados trabajos de potencia anaeróbica máxima. En unas típicas 6 × 100 c/6′, podemos tomar muestras y observar cómo evoluciona la concentración de lactato entre repeticiones. Si la respuesta deja de evolucionar como buscamos, junto con el resto de información del entrenamiento, podemos plantearnos si tiene sentido seguir acumulando repeticiones. Y podemos hacer justamente lo contrario en trabajos aeróbicos: observar si el lactato se estabiliza, en qué concentración lo hace y, sobre todo, a qué velocidad o potencia somos capaces de conseguir esa estabilidad.

Cuando repetimos estos controles a lo largo de la temporada, la información se vuelve todavía más interesante, quizá meses después el deportista sea capaz de nadar más rápido, correr a mayor ritmo o mover más vatios manteniendo una respuesta metabólica similar. Ahí ya no estamos mirando simplemente un número. Estamos viendo una adaptación al entrenamiento, y en pruebas de resistencia esta información también puede resultar muy interesante para establecer intensidades y ayudar a definir estrategias de pacing individualizadas.

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Un análisis de lactato puede ayudarnos a:

  • Saber qué estamos trabajando realmente con determinadas tareas de entrenamiento.
  • Establecer umbrales e intensidades de entrenamiento de forma individualizada.
  • Relacionar los valores de lactato con tus ritmos, velocidades o potencias.
  • Evaluar las adaptaciones producidas por el entrenamiento.
  • Actualizar las zonas e intensidades conforme evoluciona tu estado de forma.
  • Afinar la planificación y el pacing de cara a la competición.

Porque al final no se trata de tener más datos, sino de obtener información que nos ayude a entrenar mejor, si estás interesado en realizar un test o utilizar el análisis de lactato como parte de tu preparación, contacta conmigo y estudiaremos qué protocolo se adapta mejor a ti y a tus objetivos.

SIEMPRE A TOPE!!!

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